Inicio > burocracia > El funcionario intenta justificarse

El funcionario intenta justificarse

Vaya por delante antes de empezar que mis críticas se dirigen al colectivo de funcionarios al que comúnmente denominamos burócratas, dedicados a mover papeles de un lado a otro con más o menos tino y a estampar sellos a destajo en todo espacio en blanco que caiga dentro del alcance de sus manos. Papeles que, por otra parte, no sirven de nada salvo para complicar la vida al ciudadano y para justificar puestos de trabajo absurdos o requeridos por los favores solicitados. De ningún modo mis comentarios se refieren a policías, jueces, bomberos, miembros del ejército, maestros o cualquier otro tipo de funcionario cuyas labores sí son realmente necesarias para el buen funcionamiento de un país.

A lo que iba. Encontré una página dedicada a informar y aconsejar a los aspirantes a tales honores. En uno de los artículos el redactor se lamenta de la mala prensa que el funcionariado tiene entre los ciudadanos y elabora una lista de 4 puntos para justificar su posición.

En el punto 1, argumento repetido hasta la saciedad por el gremio, pretende justificar el privilegio de tener el trabajo asegurado de por vida como justa compensación a los varios años de su vida sacrificados en las oposiciones. Siguiendo el mismo razonamiento, al muchacho que se licencia en Física, se especializa en Altas Energías y en el tiempo que le sobra se saca un par de masters habría que garantizarle el puesto de trabajo para él y sus hijos por lo menos ¿no?. Además esa clase de estudios sí son útiles para la sociedad, al contrario de lo que ocurre con la memorización brutal de normas, normativas y leyes varias que sólo sirven para que los arqueólogos del futuro se rompan la cabeza intentando imaginar para qué servían. El privilegio al puesto de trabajo de por vida del que disfruta el burócrata no se justifica bajo ningún concepto, aunque necesitasen veinte años para sacarse las oposiciones. Si estuviesen sometidos al régimen general de cualquier empresa seguro que mejoraría su competitividad y su buen hacer, que es poco.

El punto 2 abunda en más de lo mismo añadiendo que la preparación de unas oposiciones es tarea muy dura por lo que mucha gente no tiene voluntad suficiente para abordarlas y que otros muchos deciden volcar sus esfuerzos en conseguir trabajo en la empresa privada. Ambas opciones son ciertas y en ambas tiene razón. Hay que tener voluntad para sacarse unas oposiciones, y más teniendo en cuento lo árido del tema y la poca utilidad práctica que tiene perder varios años de la propia vida en eso, salvo para los propios intereses del futuro burócrata, el mismo que en vez de aprovechar esos años de energía y salud decide eludir el riesgo de una aventura empresarial y asegurarse un futuro cutre, monótono y rutinario, el mismo que no es capaz de competir en un mercado de trabajo privado y por ello altamente exigente. El tipo de personaje antítesis de lo que Kennedy buscaba: no preguntes lo que tu país puede hacer por ti, pregúntate que puedes hacer tu por tu país.

El punto 3 sigue machacando con lo mismo. Pues mire usted, más difícil y duro es entender la mecánica cuántica, y eso si es digno de ser estudiado y de dedicarle la vida.

El último punto es una perorata sobre la función del funcionariado para el buen funcionamiento del Estado. Valga la redundancia.  No aporta nada y sigue sin justificar nada.

Después de intentarlo, el buen redactor del artículo se explaya lamentándose de que paguen justos por pecadores y aquí viene lo bueno, pues lo reconoce y admite haber sido testigo directo. Reproduzco textualmente y subrayo por mi cuenta:

Lo que es una auténtica injusticia es que paguen justos por pecadores. Las leyes vigentes en materia de función pública ofrecen mecanismos disciplinarios, como las faltas y sanciones, o la remoción en el puesto de trabajo, y también ofrecen mecanismos incentivadores como el complemento de productividad.

El problema es que los encargados de aplicar estas leyes, bien por falta de medios suficientes (no se puede tener a una persona el 100% de su tiempo controlando el trabajo de otra) bien por no querer complicarse la vida no se atreven a hacer uso de estos mecanismos. Esto se traduce en que jamás se expedienta a los que no hacen su trabajo, que se dedican a holgazanear, y a la hora de repartir el complemento de productividad se sigue la política de café para todos, de tal forma que el que sí que hace correctamente su trabajo no solo ve que percibe la misma productividad que el que no lo hace, sino que además tiene que hacer su trabajo y el del otro.

Es muy difícil que un mando intermedio, como un jefe de servicio o un jefe de área, decida tratar de aplicar estos mecanismos de sanción y recompensa, cuando estaría en una situación de “solo ante el peligro” en la Administración, ya que los sindicatos se le echarían encima (por un falso “corporativismo”, puesto que lo que hay que hacer precisamente eliminar las células cancerígenas de un organismo enfermo), y el poder político (directores generales para arriba) siempre temeroso de los escándalos trataría de silenciar el tema.

Después de tanto esfuerzo elaborando cuatro puntos para su descargo, que como una Santísima Trinidad se reducen a uno, no me diga eso. Está reconociendo la causa del mal funcionamiento de la burocracia y sólo puede alegar que las oposiciones son muy duras. Aviados vamos.

Y para terminar un chiste, mejor tomárselo con buen humor:

Afortunadamente las nuevas generaciones de funcionarios que se van incorporando a la Administración son generaciones muy preparadas, con gran formación y capacidad de trabajo. En el ámbito de las TIC los cuerpos funcionariales están fuertemente profesionalizados, de tal forma que organismos como la Agencia Tributaria o la Seguridad Social, por poner un ejemplo, están en la élite de la Informática de este país, y sus funcionarios son los auténticos impulsores de su modernización.

Veamos algunos datos:

Incremento de los gastos corrientes de la Administración en los últimos 6 años: 60.000 millones de euros, 40.000 de los cuales pertenecen a las autonomías.

700.000 páginas anuales de boletines oficiales autonómicos, 15 veces la normativa nacional y el doble de la misma normativa autonómica hace 10 años, 140 veces la regulación alemana y 700 veces la normativa federal de Estados Unidos, llevándose la palma Cataluña con 30.000 páginas de normativa anual (6 veces la de Alemania), seguida de Andalucía y el País Vasco.

Estos datos los pública hoy el Sr. Carlos Cuesta en la edición de papel de El Mundo y pueden leerse en la bitácora de e-pésimo: Poder autonómico, ¿para qué?. Justifíqueme usted ésto, Sr. TIC.

Fuentes:
El vuelva usted mañana visto desde dentro. Oposiciones TIC
Poder autonómico, ¿para qué?. e-pésimo Auxiliar 1
Anuncios
Categorías:burocracia
  1. Vaguette
    09082010 en 8:37 pm

    Buenas.

    Primero de todo, el título de tu entrada es tendencioso. Titular “intenta justificarse” es tendencioso. Mal empezamos.

    Segundo, si has leído bien la entrada original a la que te refieres ahí nadie “intenta justificarse”. Lo que se intenta es *explicar* la idiosincrasia del funcionario vista desde dentro; al parecer no se ha conseguido el objetivo, pues desde fuera se sigue sin comprender. O a lo peor es la mirada tendenciosa, vaya usted a saber.

    Más; el tener un puesto asegurado no es un privilegio: es un derecho ganado al aprobar la oposición. Como bien dice el artículo original, cualquiera puede aspirar a ese derecho; y a sus correspondientes deberes, no los olvidemos.

    Como parece ser que no ha quedado claro, intentaré explicar que el tener un puesto asegurado es algo que debe ser intrínseco al funcionario. ¿Por qué? Sencillo: para evitar la dependencia que el funcionario pueda tener de su jefe, el político de turno. Un funcionario no se debe a ningún político, se debe al ciudadano y a la Ley. Si no tuviese su puesto asegurado ocurriría que cada vez que hay elecciones y cambio de gobierno (presumiblemente, cada cuatro años) el político entrante quitaría al funcionario anterior para meter “a los suyos”. Cada 4 años cambiar toda la Administración del Estado es un suicidio para el país.

    Sobre la memorización brutal de normas, amigo mío, afortunada o infelizmente vivimos en un Estado de Derecho. El Derecho prima sobre toda la actividad del Estado. Para ejercer una labor en el Estado es, pues, obligatorio el profundo conocimiento de estas normas. ¿Te imaginas un funcionario que incumpliese la legislación por desconocimiento? ¿Te imaginas un burócrata de ventanilla que aceptase o denegase documentación a su antojo? Este papel me gusta, este no… ¿Dónde quedaría el Estado de Derecho? Por dios… inaudito.

    El resto del artículo lo encuentro inconexo, ininteligible. Mezclas churras con merinas y no dices nada. Confundes Administración del Estado con Comunidades Autónomas, profesionalización del funcionario TIC con páginas de Boletines Oficiales, etc.

    Definitivamente, no conoces el funcionamiento del Estado ni de la Administración. No es ningún pecado. Es un hecho. Es más: es un hecho muy generalizado en España
    Espero haber ayudado un poco.

    Un abrazo.
    Vaguette.

  2. 10082010 en 10:06 am

    Amigo Vaguette, no creo que el título de la entrada sea tendencioso como dices puesto que tu artículo lo escribiste como respuesta a un estado generalizado de malestar de los ciudadanos con la burocracia que padecemos, todos, y que, como también reconoces, ocurre desde los tiempos del Sr. Larra. Los párrafos que me permití copiar y que afirmas haber experimentado como testigo corroboran este estado de cosas y es normal que el funcionario se sienta incomprendido cuando no maltratado, lo cual no quita ni mucho menos que estén pagando justos por pecadores.
    Sigues empecinado en el argumento del derecho ganado por aprobar unas oposiciones, que es un privilegio lo mires como lo mires. Bien, la empresa en la que trabajas tiene esa norma pero eso no significa que sea buena ni que deba ser eterna. Lo que sí parece demostrado es que la competitividad es algo positivo y está directamente relacionada con la prosperidad de una empresa, y dicha norma atenta directamente contra ello. Argumentas que el derecho al puesto asegurado debe ser intrínseco al funcionario para evitar veleidades políticas. Creo que en cualquier empresa que se precie si eres buen trabajador no debes temer por tu puesto, salvo que la situación económica empeore como ocurre actualmente, pero son las reglas del juego, las mismas que ahora se intenta aplicar al funcionariado con calzador. Evidentemente nadie pide que se cambie toda la Administración cada 4 años, pero sería deseable racionalizarla y adelgazarla bastante. Hace algunos años leí que se había hecho un estudio sobre el tema en Francia y una de las conclusiones fue que casi un 2% de los funcionarios no se sabía para qué estaban ni cual era su cometido. El párrafo final de mi entrada quería incidir en este tema pero mi poca facilidad de expresión lo hace confuso. Toda esta normativa que se genera, claramente kafkiana, es materia prima para generar más y más masa funcionarial, lo cual sólo es bueno para pagar favores, como todos sabemos. Los consabidos recursos de los que hablan los políticos a medida que van aprobando ocurrencias. Dígame usted si de verdad es necesario. En este país se necesita más de un mes para abrir las puertas de un negocio o te cobran impuestos con recargo sin haber recibido notificación previa y, cuando reclamas, se pasan la pelota de tejado a tejado. En la costa oeste de Estados Unidos con una llamada telefónica y tu número de la Seguridad Social dispones del permiso de apertura.
    Cierto es que desconozco el funcionamiento de la Administración, y cierto es también que debo sufrir sus consecuencias: trámites farragosos, absurdeces sin cuento, elefantismo desmesurado y, más veces de las deseadas, mala educación o indiferencia en el trato. Y todo eso lo pagamos de nuestro bolsillo los que sí aportamos riqueza al país. Tienes toda la razón cuando afirmas que pagan justos por pecadores, ¿no sería ya hora de arreglarlo?

    Con Dios.
    Ubertino.

    • Vaguette
      10082010 en 11:18 am

      1.- No soy el autor del artículo original al que te refieres. Soy solo otro funcionario de mierda más.
      2.- Sí, tu entrada es tendenciosa. A la RAE me remito. Tendencioso, sa: 1. adj. Que presenta o manifiesta algo parcialmente, obedeciendo a ciertas tendencias, ideas, etc.
      3.- La administración, el Estado, no deja de ser una empresa. Hay cosas mejorables, nadie lo niega. La burocracia, aun siendo necesaria, es una de ellas. Y, como bien dice el autor del artículo original, en los últimos años se ha avanzado mucho, muchísimo; sobre todo, pero no exclusivamente, desde las TIC. Que los ciudadanos no conozcan las posibilidades que la Administración les proporciona no quiere decir que estas no existan. Ejemplo: gracias a la Ley 11/2007 a día de hoy todos los ciudadanos pueden realizar cualquier trámite con la Administración vía electrónica. Se acabaron las ventanillas, las colas, la burrocracia y los quejicas. Pero para saber que existe esta posibilidad hay que informarse, claro.
      4.- Sigues empecinado en entender como “privilegio” lo que es un derecho, además, necesario e intrínseco al funcionariado. Aquí no va a haber posibilidad de acuerdo. Te niegas a creer en las veleidades (bella palabra; me la apunto, gracias) políticas, por más que las suframos a diario. Créeme, desde dentro se ven y se sufren aún más. Pues no hay gente que vive, o intenta vivir, del “carnet” en este país. A fe mía, la Administración funcionaría mucho mejor sin políticos.
      4.1.- En mi opinión, aún no totalmente formada, esta (peligrosa) tendencia que se ve en algunos/muchos medios de atacar al funcionario, a la Administración y al Estado, no es más que una estrategia de eso que se ha dado en llamar “neo-cons” (en cristiano: PP y PSOE), en un intento por “vender” el Estado, con todo lo que conlleva (recursos, ciudadanos, etc.) al mejor postor. Empezaron vendiendo (bajo la falacia de la “liberalización”) las grandes empresas y ahora quieren ir a por los servicios (salud, agua, etc.). Allá cada cual, pero yo lo veo muy peligroso para el Estado de Derecho y para el Estado de Bienestar. Pasamos de ciudades-estado a estados, y en un futuro… ¿qué? ¿Empresas-estado? Miedo. Paranoia si quieres, sí; pero miedo. Tengo que darle un par de vueltas al asunto.
      5.- Siguen faltando trabajadores en la Administración del Estado. Es cuestión de hacer números y, si quieres, comparar con Europa, donde la proporción de funcionarios/ciudadanos es mucho mayor que en España. Hay muchos artículos por internet que lo explican.
      5.1.- Sin negar el punto 5, tampoco voy a negar que pueda haber una mala distribución de funcionarios en según qué sitios. Racionalizar, sí; adelgazar por adelgazar, no, porque no es necesario (es más, es “anti-necesario”).
      6.- La normativa, pesada y aburrida, es imprescindible, no para aumentar la masa funcionarial (vaya tontería), sino para cumplir la Ley. Repito: vivimos en un Estado de Derecho, en el que la acción de los poderes públicos y la actividad administrativa están sometidas a la Ley (artículo 9, et. al., de la Constitución). Si no esto sería una República Bananera del estilo “expropiese, expropiese, expropiese…”.
      7.- El que la Ley exija un mes para abrir un negocio no es culpa del funcionario que atiende la ventanilla, que se ve sometido a cumplir esa Ley en su trabajo, sino del legislador. Otra vez confundiendo churras con merinas.
      8.- Reflexión general, que no particularizo en ti, pues no sé si te es aplicable: es una pena que los trabajadores pidamos que se respeten nuestros derechos, mas cuando nos “transformamos” en “jefes” y los “curritos” son los “funcionarios”, entonces hay que quitarles sus derechos, exigirles que trabajen más, pagarles menos. Eso es hipocresía.
      Un abrazo

      • ubertino
        12082010 en 10:52 am

        Amigo Vaguette,
        1. Gracias por advertirme de que no eres autor del artículo original. Por otro lado en ningún momento he usado expresiones insultantes para referirme al funcionariado,si así fuera te ofrezco mis disculpas y prometo modificar los lugares donde tales expresiones aparezcan. La discusión puede ser dura sin llegar a esos extremos. Somos personas y nos buscamos las habas como Dios nos da a entender.
        2. Sobre la tendenciosidad de mi titular y sobre el derecho al puesto de trabajo de por vida como privilegio no llegaremos a un acuerdo, como bien dices, así que no voy a extenderme más sobre ello.
        3. No parece que me explicara bien al referirme a las veleidades políticas. Sé muy bien que se dan y en grado abusivo y sé también hasta que punto un carnet abre muchas puertas.
        4. Cualquier empresa tiene unos gastos de mantenimiento y papeleo que deben mantenerse dentro de lo razonable y reducirse al mínimo. Si éstas tareas demandan exceso de recursos algo funciona mal y cualquier gestión se vuelve farragosa cuando no finalmente inoperativa. En este caso la misma empresa se está poniendo palos entre las ruedas. En otras palabras: las tareas improductivas deben limitarse al máximo. Desde el punto de vista del ciudadano, tan Estado es el político que padecemos a todas horas en los medios de comunicación como el más oscuro funcionario dedicado a ordenar legajos en un juzgado.
        5. ¿Siguen faltando funcionarios en España? Pues aún lo entiendo menos. Tenemos casi el mismo rating de ciudadanos por funcionario que Alemania con la mitad de población, y desde luego no disfrutamos de la calidad de servicios que tienen allí. Datos de 2008 en El País.
        6. “La normativa, pesada y aburrida, es imprescindible”. Según los datos que cité en mi artículo se generan 700.000 páginas anuales de boletines sólo en las autonomías. ¿Tanta normativa es imprescindible? Difícil de creer. ¿Tanta normativa no requiere de la formación de nuevos funcionarios y de la instalación de sus mesas correspondientes? También difícil de creer.
        7. La culpa de la demora y complejidad en diversos trámites es del legislador que así lo dispuso pero volvemos a lo mismo. Tal estado de cosas requiere de personas que lo gestionen, y volvemos al exceso. No parece que se mezclen churras con merinas, es un tema de causas y consecuencias.
        8. Y para terminar, en ningún momento me referí al tema salarial ni al volumen de trabajo. Es un tema aparte que no tiene que ver con el derecho al puesto de por vida. También es un tema aparte el de la Administración electrónica que parece estar haciéndose bien, excepto en el campo de la judicatura ¿porqué será?

        Con Dios.

      • Vaguette
        12082010 en 1:04 pm

        Buenas de nuevo.

        1.- No recuerdo haber visto ningún insulto a los funcionarios, ni haber expresado ninguna queja al respecto. Nada que decir ahí.

        2.- Agotada esta vía.

        3.- Agotada esta vía también. Qué asco de gentuza que ampara a los que intentan vivir del cuento; el problema no son los caraduras, sino los que se lo consienten.

        4.- Cualquier empresa sabe que lo primero que hay que reducir son los gastos fijos, cierto. Pero reducir no quiere decir eliminar; lamentablemente no se puede. Estamos, pues, de acuerdo en ello. Desde fuera quizá no se vea, pero uno de los objetivos actuales de la Administración es “racionalizar”; gastos, personal, esfuerzos, etc. Y, nuevamente, gracias a las TIC se está avanzando mucho. Sé que no se ve, pero se está avanzando mucho.
        4.1.- Cierto que Estado somos todos: políticos, funcionarios y también ciudadanos. Aunque cada uno tiene su “función” (por decirlo de alguna manera) dentro del Estado. De una forma muy simplista: el político dicta la norma, el funcionario se ve obligado a ejecutarla y el ciudadano… a sufrirla.

        5.- Confundes churras con merinas. Rating (porcentajes) con números absolutos. Que tengamos la mitad de población de Alemania no quiere decir que debamos tener la mitad de porcentaje de funcionarios; el porcentaje debería ser similar (siempre dentro de la idiosincrasia de cada Estado).
        5.1.- Créeme que en España faltan funcionarios; al menos en la Administración del Estado (siempre olvido puntualizar que me refiero a la AGE, no a Comunidades Autónomas ni Entidades Locales [1]). Aquí te pongo un ejemplo de lo que digo: “España tiene el mismo porcentaje de empleados públicos que Alemania o Italia (14%) y bastantes menos que Reino Unido, Francia, Suecia, Holanda“. Claro que, como dijo el poeta: “hay mentiras, malditas mentiras y estadísticas”.
        [1] A mi entender, uno de los problemas que tenemos en España es que tenemos (al menos) 3 administraciones: AGE, CC.AA. y EE.LL, cada una con su presidente, sus ministrables, sus consejeros, sus chupatintas… Y, para colmo, la gran mayoría de los (pocos) funcionarios que hay en España se los llevan las CC.AA. con su acomplejada hipertrofia. Ahí sí te doy la razón sin problemas. Ahora, que algún político le ponga el cascabel al gato.

        6.- Desconozco ese dato de 700.000 páginas y no tengo datos para comparar con otras administraciones. La normativa es imprescindible; tiene que estar perfectamente claro qué se puede hacer (y que no), a qué tiene derecho el ciudadano y cómo exigir el cumplimiento de ese derecho. Ahora, ¿tanta normativa? Es relativo, sí. Como ya he dicho, soy de los que piensan que las 3 administraciones que tenemos son un problema.
        6.1.- En teoría (jurl) al crear nueva normativa el político debe tener en cuenta el coste que lleva asociado. Coste de desarrollo, de personal, de material, etc. Pero este coste no implica, necesariamente, que se tengan que crear nuevos puestos para funcionarios; los que ya hay pueden desarrollar los sistemas y procedimientos necesarios para cumplir esta Ley.

        7.- Que la norma imponga unos trámites implica que debe haber alguien encargado de realizarlos. Efectivamente. ¿Es esto un exceso? Pues no: es simplemente un hecho. El problema siguen siendo los trámites y los plazos, no quien los realiza. Afortunadamente, con la racionalización que se está imponiendo en la Administración cada vez los trámites son menores. Ejemplo: desde el año 92 con la LRJ/PAC (artículo 35-f) el ciudadano no tiene que presentar un documento que ya esté en posesión de la Administración (aunque esta lo exija), como por ejemplo el DNI o el título oficial. Menos trámites, menos demora, más celeridad, más calidad.

        8.- Efectivamente, no estaba seguro de si el tema aplicaba; no aplica.

  3. 16082010 en 12:12 pm

    Tiene razón el amigo Vaguette. Mezclo algunas churras con algunas merinas sin darme cuenta debido a mi ignorancia sobre el funcionamiento de la Administración y achaco problemas causados por los legisladores a los funcionarios, sin embargo el punto fundamental de la argumentación, el privilegio de un puesto de trabajo de por vida, no ha sido rebatido ni parece que llegaremos a un acuerdo en ello. Para abundar más en el tema el diario Expansión nos ilustra sobre la brecha salarial entre funcionarios de la Administración central y los de las autonomías.

  4. 18082010 en 11:50 am

    Hola, yo si soy el autor del artículo original. En mi opinión tienes una idea preconcebida del funcionario y de la Administración, idea bastante distorsionada como Vaguette se ha encargado de señalar, idea que te he hecho interpretar mi artículo adaptándolo a dicha idea.

    Te puedo poner varios ejemplos de cómo los funcionarios (los TIC, aunque me consta que otras iniciativas orientadas a mejorar la eficiencia de la Administración tambíen han partido de otros colectivos funcionariales) hemos hecho para mejorar la Administración:
    -IRPF: ¿Te acuerdas de cuando no existía el programa padre, y había que pedir un día en el trabajo para ir al banco o a tu ventanilla? Hoy en día puedes hacer cualquier trámite con Hacienda a través de Internet, sin necesidad de tener grandes conocimientos al respecto.

    -Seguridad Social. Con tu certificado digital (los funcionarios TIC y la Administración han sido los grandes impulsores de la firma electrónica, y del DNI electrónico) puedes solicitar tus informes de vida laboral. Antes tenías que desplazarte y pedir un día en tu trabajo.

    -Cita con el médico. Por poner un ejemplo, en Andalucía la cita con el médico la puedes pedir por Internet, sin tener que estar toda la mañana colgado del teléfono, y a cualquier hora (24×365). Más de una vez he pedido cita de madrugada para el pediatra. https://ws003.juntadeandalucia.es/pls/intersas/servicios.acceso_portal

    Pero para tí, somos burócratas que nos rascamos los guevos a dos manos. Yo sí encuentro ofensivo este comentario de tu entrada: De ningún modo mis comentarios se refieren a policías, jueces, bomberos, miembros del ejército, maestros o cualquier otro tipo de funcionario cuyas labores sí son realmente necesarias para el buen funcionamiento de un país.

    Con el término “burócratas” nos metes a todos en el mismo saco. Lo que no te das cuenta es que todo el papeleo, como el que puede generar la ley de contratos, es necesario, por las razones que comenta Vaguette (protección jurídica de los ciudadanos en un estado de derecho), y que los primeros que lo sufrimos somos nosotros. Yo he trabajado muchos años en la empresa privada, y en la Administración hago más o menos las mismas cosas (con muchas ventajas, y algún inconveniente) pero además tengo que hacer muchos más papeleos.

  5. 19082010 en 11:05 am

    Amigo oposicionestic:

    Ciñéndome al tema de tu artículo, que es el que comento en el mío, tendencioso a vuestro parecer, me reafirmo en que intentáis justificar vuestro privilegio al puesto de trabajo de por vida basándoos en la dureza de las oposiciones y en la necesidad de evitar tejemanejes políticos, ambos argumentos muy discutibles. Y precisamente intentáis justificaros porque sois plenamente conscientes de que la opinión de la ciudadanía sobre el tema es la que es. Como ciudadanos de a pie la mayoría somos muy ignorantes sobre el funcionamiento de la Administración, pero todos sufrimos una pirámide funcionarial que suele avergonzarnos, por decirlo suavemente, en sus niveles más altos y machacarnos en sus niveles mas bajos. Esto es así y no parece que vaya a cambiar. Si relees mi artículo y la discusión con Vaguette verás que vosotros mismos reconocéis que la Administración no funciona bien.
    En cuanto a la aplicación de nuevas tecnologías sólo comenté que parecen ir bien, yo mismo las he usado esporádicamente. Nada que añadir.
    En cuanto a la exclusión de los funcionarios no burócratas te diré que la diferencia reside en que éstos si pueden justificar sin esfuerzo su trabajo. Se ve claramente cual es su función y utilidad social, lo cual es difícil de justificar en el burócrata, independientement de su carga de trabajo y de la consideración que cada cual tenga de sí mismo. Si la protección jurídica que requiere un estado de derecho exige el desmadre que hay en España en cuanto a papeleos varios que baje Dios y lo vea.
    Por poner un ejemplo:
    Procedimientos necesarios para abrir un negocio (datos de 2009)

    • en Alemania 9
    • en España 10

    Tiempo necesario para abrir un negocio

    • en Alemania 18 días
    • en España 47 días

    Fuente: Banco Mundial.
    ¿Que eso es culpa del legislador? Cierto, y hay toda una cadena por debajo que vela para su cumplimiento. En ningún momento he faltado al respeto a nadie pero sois la cara menos amable del Estado. Supongo que eso va también incluido en las oposiciones. Citando el mismo artículo de Larra al que te refieres en tu bitácora, que crítica la pereza (baja productividad le dicen) tomando la burocracia como paradigma:
    ¡Por cierto, si usted mandara, podríamos fundar en usted grandes esperanzas! [La fortuna es que hay hombres que mandan más ilustrados que usted, que desean el bien de su país, y dicen: “Hágase el milagro y hágalo el diablo.”
    Pero al revés. Hoy en día los que mandan son los menos ilustrados, da ahí estos lodos.

    Con Dios.

    • Vaguette
      20082010 en 1:08 pm

      Re-aclaraciones:

      1.- No justificamos el privilegio del puesto de por vida en base a unas duras oposiciones, sino que explicamos que el derecho a un puesto de por vida, obtenido tras unas duras oposiciones, tiene su razón de ser (entre otras) en evitar las veleidades de los políticos.

      2.- Una cosa es que algo no funcione bien, y otra cosa es que sea mejorable. Es lo mismo, pero no es lo mismo.
      La administración funciona. Y bien. Pero es mejorable. En ello estamos.

      3.- A mí, personalmente, tras haber trabajado muchos años en la empresa privada, me avergüenza que mi último jefe fuese un gañán medio analfabeto que lo único que hacía era amenazarnos con el despido si no hacíamos horas extra gratis, que ninguno de mis superiores, nunca, fuese titulado superior en informática, que los gerentes de las empresas en que trabajé ganasen 4 ó 5 veces lo que un currito medio cuando no producían nada, y en el mejor de los casos, no molestaban, y un largo etc. Cuando quieras hablamos de el verdadero problema de este país: los jefes (de la empresa privada).

      Abrazos.

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: